20 abr 2012

Galeano/Etchegoyen: Abrazos y muerte

No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje,
 a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto,
nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor,
lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele.
Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo,
que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza.
Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace…
 

 En tiempos de encuentro y de abrazos, la lucha por aquello en que creemos nos arrebata a pedazos las mezquinas certezas cotidianas y nos arroja impiadosa al universo de la incertidumbre.

Se requiere el valor que a veces falta, y resulta imprescindible la cercanía de los que comparten nuestros sueños.


Porque el encuentro en el abrazo con los otros, nos devuelve siempre renacidos, apostamos a la vida aunque nos rompa una y mil veces en pequeñas muertes necesarias.




TV


Newton Norman Minow decía: Cuando la televisión es buena, nada es mejor. Cuando es mala, nada es peor.

18 abr 2012

Ventana sobre una mujer (I)


Esa mujer es una casa secreta.
En sus rincones, guarda voces y esconde fantasmas. En las noches de invierno, humea.
Quien en ella entra, dicen, nunca más sale.
Yo atravieso el hondo foso que la rodea.
En esa casa seré habitado. En ella me espera el vino que me beberá.
Muy suavemente golpeo a la puerta, y espero.


                                                      Las Palabras Andantes - Eduardo Galeano

13 abr 2012

Vega - Y llueve...


Sol, que me templas con calor,
que te escondes hoy detrás de un par de nubes
blancas.

Sal, cambia pronto de estación,
cambia el rumbo hoy de este avión que nos separa,
que las nubes más que nada,
son, trozos de alma en algodón,
de los que ya no están, que dijeron adiós,
que al vernos mal, hoy su pena olvidarán,
rompiendo a llorar...

Tan solo por estar



"Hemos llegado aquí sin memoria que corra hacia después,
sin contraseña alguna que nos justifique hasta el final del juego.
Tu color es igual al de cualquier anónima y oscura traficante de tiempos.
Pero no hablemos por eso de no estar, ni tampoco siquiera de ser otros,
fatales, necesarios, previstos en las mareas de la historia y el vuelo de las aves,
porque tal vez seamos también ineludibles,
ambos incluidos en la turbulencia de la primera ola, en el hervor del verbo,
ambos golpeando juntos sobre la misma playa en los vaivenes del retorno,
hasta el último día, hasta el último náufrago.
Porque tal vez quién, cuándo y dónde sean las variaciones de una sola sustancia,
estados en suspensión hasta el fin del recuento."
Olga Orozco. Fragmento.
Num. 18 de La noche a la deriva (1984)

Abrázame - Aute


"Abrazame abrazame y arrancame el escalofrío.
Abrazame,abrazame que me congela este vacío..."