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11 jun 2013

Cuando sepas de mí...

Para que nada nos separe,
que no nos una nada.


Para cambiar un poco el matiz de mis días que últimamente están teñidos de nostalgia, nada mejor que la compañía de esas amigas que con su honestidad brutal (como le gusta denominar a su forma de decir las cosas) logran sacarte una sonrisa e incluso las lágrimas que son necesarias para ir lavando las heridas y que por fin empiecen a sanar.

Así que con el cafecito dispuesto en la mesa, los cigarrillos y la música de fondo para acompañar, nos dedicamos a pasar la tarde. En algún momento había que llegar al punto escabroso de la charla y que es el motivo de la nostalgia que me acompaña. Sólo que esta vez, en lugar de sus propias palabras, me regaló las de alguien más.

Se trata de un publicista español que al parecer tiene un espacio en un diario virtual de su país y recientemente escribió esta nota.




Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.
Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.

17 may 2013

Violento

Viernes helado en la ciudad y antes de empezar el día de trabajo, comenzamos la mañana con el cafecito de todos los días y los comentarios irrelevantes acostumbrados.  Sin embargo y quizá porque ya se acaba la semana y hay menos ganas de trabajar, surgió la pregunta: Che, viste el corto cordobés acerca de la violencia?? Nadie tenía idea, pero después de verlo, era necesario compartirlo.



14 mar 2013

Charlas de café


Ayer, mientras los comentarios oscilaban entre la diabetes, el status social de quienes la padecen y la novedad de un Papa argentino y todas sus connotaciones, en una charla de café me dice mi amiga: “Viste que se casó Patricia Kolesnikov?”  Y antes de la consabida pregunta que cualquier persona haría, se escuchó de su parte: “con Olga por supuesto.”

Terminado el café y la charla, me quedé con la curiosidad de conocer más detalles y google de por medio, me encontré sonriendo al leer la nota de la propia protagonista al respecto.

Más allá de la escritora, de la luchadora y vencedora en su batalla personal contra el cáncer, estas son las palabras de una mujer que al fin de cuentas, finalmente se dio cuenta que Sí es amor. 



Mis dos casamientos: primero con Juan, con Olga después.  
"En octubre 1989 me puse un vestidito blanco, cosido por una modista, y me fui a casar. Aunque mi novio y yo éramos ateos convencidos, insistí en hacerlo bajo la jupá, según el ritual judío. Gorritos, cantos, rabino, copa rota, Mazl tov (buena suerte), todo. Para mí casarse era eso, esos eran los gestos necesarios. El registro civil, un trámite sólo relevante si, como ocurrió, llegaba el día de divorciarse.