“Puedes irte y no importa, pues te quedas conmigo
como queda un
perfume donde había una flor.
Tú sabes que te
quiero, pero no te lo digo;
y yo sé que eres
mía, sin ser mío tu amor”
Jose Angel Buesa.
Como un simple café antes de empezar la semana, con cara de sueño y con ganas de continuar cinco minutos más en cama; con una sonrisa dibujada en unos ojos que reflejan la nuestra propia y por qué no, con esos detalles que quizá imperceptibles, le dan calorcito al alma...
Primer domingo del año... y si bien es ese día nostalgico que a la mayoría de la gente le provoca precisamente esa sensación de melancolía por el fin de semana que ya se termina, en esta oportunidad es diferente... es el momento para dejar que lleguen la últimas horas de calma antes de regresar a la rutina de la semana, sentarse frente al balcón con el calorcito de otra persona a mi lado mientras el cielo se va tiñendo con los colores de la noche que va cayendo.
Sí, comienzan a ser diferentes los domingos... y tienen banda sonora propia.